El alquimista

El alquimista es una novela del famoso escritor brasileño Paulo Coelho. Ha sido traducida a más de 63 lenguas. Se trata de los sueños que tienen las personas y las maneras que utilizamos para lograrlos.

¡Vamos a leer un fragmento del libro!

«Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de una montaña. Allí vivía el sabio que buscaba.

 Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando en los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo. El sabio conversaba con todos, y el joven tuvo que esperar dos horas para que le atendiera.

El sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde.

 Pero quiero pedirte un favor- añadió el sabio entregándole una cucharilla de té en la que dejó caer dos gotas de aceite-. Mientras camines lleva esta cucharilla y cuida de que el aceite no se derrame.

El joven comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos horas, retornó a la presencia del sabio. ¿Qué tal? -preguntó el sabio-. ¿Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el Maestro de los Jardineros tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?

El joven, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.

Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo -dijo el Sabio-. No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.

Ya más tranquilo, el joven cogió nuevamente la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar. De regreso a la presencia del sabio, le relató detalladamente todo lo que había visto.

Pero dónde están las dos gotas de aceite que te confié? -preguntó el Sabio.

El joven miró la cuchara y se dio cuenta de que las había derramado.

Pues este es el único consejo que puedo darte -le dijo el más Sabio de los Sabios. El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara».

Lee el texto y contesta a las preguntas seleccionando la respuesta correcta.

1. En el castillo vivía…
  1. Un anciano religioso.
  2. Un profesor de alquimia.
  3. Un hombre erudito.
2. En la sala del castillo había…
  1. Vino delicioso.
  2. Comida exquisita.
  3. Hierbas de la región.
3. El joven, al principio, caminó por el palacio…
  1. Viéndolo meticulosamente.
  2. Sin fijarse en las gotas de aceite.
  3. Sin verter las gotas de aceite.
4. El joven se sintió…….. porque no había visto nada durante el primer paseo.
5. Al terminar el segundo paseo por el palacio, el joven…
  1. Se sintió avergonzado porque había derramado las dos gotas.
  2. Estaba feliz porque había visto detalladamente las maravillas del palacio.
  3. No se percató del derrame de las gotas.

Soluciones: 1:C , 2:B, 3: C, 4:A, 5:C

La pasiva con Monterroso

En este microrrelato de Augusto Monterroso podéis ver algunos ejemplos de VOZ PASIVA, ¿los encontráis?

“En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.”

Hay algunas palabras que puede que no conozcas:

Fusilar: matar a alguien disparándole.
Ecuestre: relativo a los caballos.
Pasadas por armas: asesinadas.
Ejercitarse: entrenarse.

¡Ahora es tu turno! Anímate a inventar un final para este microrrelato:

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Aquí puedes buscar más información sobre Augusto Monterroso:

http://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso/
https://www.escritores.org/biografias/2109-monterroso-augusto

 

Poema de Goytisolo

Aquí os dejo el poema del que hemos hablado en clase. Espero vuestros comentarios; os gusta, lo entendéis bien, estáis de acuerdo con el autor…

A VECES GRAN AMOR…

A veces
alguien te sonríe tímidamente en un supermercado
alguien te da un pañuelo
alguien te pregunta con pasión qué día es
hoy en la sala de espera del dentista
alguien mira a tu amante o a tu hombre con
envidia
alguien oye tu nombre y se pone a llorar.
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